
Luego de tres años de búsquedas erráticas, finalmente por una situación absolutamente accidental, los restos de Mariela Bortot fueron hallados.
La pregunta es que viene ahora, porque hay un “arrepentido” que está detenido por la violación de una menor e investigado por otro caso similar.
Todo esto vale aclararlo no se sabía al momento de la desaparición de Mariela Bortot, pero si sabía la investigación que este hombre de apellido Rodríguez manejaba el fumigador desde donde vio a la víctima pasar caminando, según sus declaraciones aquella vez.
Curiosamente los investigadores no pidieron su celular, herramienta imposible que no tuviera; en cambio se lo piden a un señor de apellido Ponce que vivía en el campo donde se estaba fumigando.
Hoy puede ser vital seguir el movimiento del “arrepentido” y establecer las coordenadas de su recorrido, pero surge de inmediato la reflexión como no haberlo pedido aquella vez conjuntamente con el de Ponce, era una ruta interesante para la causa, su recorrido hubiera provocado por lo menos la curiosidad de los sabuesos, no habría podido desplazarse hasta un lugar fuera del espacio de trabajo y dejar alguna pista, que aún ahora es importante, pero quizás se podría haber ganado tiempo.
Lo que ocurrió es que la Fiscalía de Marcos Juárez, presionada por el poder político le pidió un “culpable” a la policía, para frenar la “pueblada” de Inriville. Allí aparece Orellano y tras él los excesos, el linchamiento, y luego la falta de objetividad del segundo fiscal Zuchiatti, hoy jubilado, que llegó a decir… no hay pruebas incriminatorias lo tengo que largar…
Se asomó por la ventana y observó los carteles de la gente de Inriville que pedían Justicia y prisión para Orellano; y el fiscal cambió rápidamente de opinión y lo envió nuevamente a prisión.
Con esta debilidad funcional, presionados por el poder y por la gente, sin convencimiento propio la Justicia nunca será independiente.
Nelvio Barovero.-
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