Entre el trigo, el maíz y otros cultivos populares, nació un proyecto diferente que se cristalizó entre amantes del buen vino. Casi al límite de la Provincia de Córdoba, se ubica el primer sembrado de vid que tiene la bota santafesina. Lucho Palassesi, su artífice, se animó a ir mucho más allá en su chacra de chacinados y añadió otro nivel a su pasión por la gastronomía.
«El viñedo comenzó como una locural. Sinceramente no fue algo tan proyectado sino que fue algo muy espontáneo. La verdad que nosotros sentimos un orgullo bárbaro ahora después de haber plantado una hectárea»
En ese sentido, recordó que como Arteaga es una localidad que ronda los tres mil habitantes, comenzaron un sembrado de tres mil árboles. Uno por cada arteaguense. Para allanarse el camino, consiguieron un canje con un vivero que aceptó a cambio los chacinados que ya se producían en la chacra de Palassesi.
En agosto del año pasado comenzó a gestarse el sueño. Cientos de voluntarios se sumaron, ante la propuesta de que se compartirían las primeras doce barricas que surgieran del proyecto. «Esto significa mucho para la provincia de Santa Fe. En plena llanura pampeana tener un viñedo nos da un marco muy lindo. Fue tanta la emoción que vivimos cuando plantamos el viñedo que vino toda la familia, los suegros, los amigos, hasta el intendente de Arteaga que se sumó a la idea», insistió el emprendedor.