En diálogo con el equipo de Red Panorama, la directora del IPEA 209, Alicia Pérez, relató el dramático episodio ocurrido el pasado viernes por la tarde, cuando una jauría de perros ingresó al predio de la institución y mató tres de las cuatro ovejas utilizadas como recurso pedagógico por los estudiantes.
La docente aseguró que el hecho dejó a toda la comunidad escolar “muy golpeada” y con incertidumbre sobre cómo continuar con el proyecto.
Según explicó Pérez, los animales habían sido guardados en sus corrales cerca de las 18, como ocurre habitualmente al finalizar la jornada escolar. Sin embargo, poco después recibió el llamado de un preceptor que alertaba sobre la presencia de una oveja fuera del establecimiento. “No puede ser, está todo cerrado”, recordó haber pensado antes de regresar al campo y encontrarse con “un cuadro terrible, una tragedia para la escuela”.
La directora contó que las cámaras de seguridad permitieron comprobar que fueron tres perros los que irrumpieron en el sector de los corrales, saltando y rompiendo cercos y puertas hasta alcanzar a los animales. “Saltaron todo, rompieron absolutamente todo”, afirmó, al tiempo que señaló que, según comentaron alumnos de la institución, se trataría de perros que suelen deambular por el barrio.

Una de las ovejas logró escapar durante el ataque y fue encontrada horas más tarde gracias al aviso de un vecino, quien observó al animal ingresar asustado a su lavadero y aportó las imágenes de sus cámaras de seguridad. Pérez explicó que la sobreviviente permanece resguardada porque “está muy asustada y con un nivel de estrés terrible”, luego de haber huido de la agresión.
El golpe fue aún más duro porque el rodeo ovino del IPEA 209 tiene una finalidad exclusivamente educativa y está conformado por pocos ejemplares. Además, una de las ovejas fallecidas había obtenido el segundo premio en AgroActiva días antes. La directora remarcó que el valor de estos animales excede lo económico, ya que forman parte de las prácticas formativas de los estudiantes y del trabajo cotidiano de la escuela.
Pese a la tristeza por lo ocurrido, Pérez destacó la inmediata respuesta de docentes, alumnos, familias y vecinos, quienes se movilizaron para buscar a la oveja sobreviviente y ofrecer ayuda. “Tenemos un grupo de personas hermosas con un enorme sentido de pertenencia”, expresó, aunque advirtió que antes de aceptar nuevas donaciones deberán encontrar una forma segura de proteger a los animales y evitar que una situación similar vuelva a repetirse.


















