En diálogo con el equipo de Red Panorama, el relator de fútbol de la radio, Guillermo Gilli, reconstruyó los graves disturbios registrados durante y después del encuentro entre Club Argentino de Marcos Juárez y Sarmiento de Leones y aseguró que los inconvenientes comenzaron incluso antes del pitazo inicial. “Ya empezaron los problemas antes de comenzar el partido”, afirmó al recordar que un simpatizante visitante permanecía trepado al alambrado, situación que obligó al árbitro a demorar el inicio del juego.
Según relató Gilli, durante el primer tiempo también hubo interrupciones por el lanzamiento de bengalas y el incendio de papeles arrojados desde la tribuna visitante, fuego que alcanzó un cartel publicitario y obligó a detener nuevamente el partido. Para el periodista, el clima de tensión fue creciendo desde el comienzo y terminó derivando en una jornada marcada por la violencia dentro y fuera del campo de juego.
Los incidentes más graves se produjeron una vez finalizado el encuentro. Gilli consideró que la permanencia de la parcialidad visitante dentro del estadio fue un factor determinante en la escalada del conflicto. “Si la gente de Sarmiento se iba o la hacían ir ni bien finalizado el partido, esto no hubiese pasado”, sostuvo, al tiempo que describió incendios en el sector de la tribuna y posteriores intentos de romper el alambrado que separaba a ambas hinchadas.

Según la Policía, los disturbios se registraron alrededor de las 19 horas en el Club Argentino, donde los hinchas del albinegro provocaron la rotura del alambre perimetral y la quema de papeles sobre los tablones de la tribuna asignada. El informe oficial señala que fue necesario utilizar armas de baja letalidad Mission Four y Byrna para contener la situación, logrando controlar los hechos sin que se registraran personas lesionadas y permitiendo el retiro de la terna arbitral sin inconvenientes.
El relator de Panorama también pidió no generalizar las responsabilidades y remarcó que los hechos fueron protagonizados por un grupo reducido de personas. “Había muchas familias de Sarmiento que no tenían nada que ver con los que hicieron problemas”, expresó, al recordar que entre los presentes había bebés, madres y simpatizantes que sufrieron las consecuencias de los gases lacrimógenos y las corridas.
Además de los destrozos en el predio, el camarógrafo de Panorama, Carlos Magarello, sufrió problemas respiratorios debido a los gases arrojados para liberar el lugar.

Mientras la Policía realizó las actuaciones de rigor, los incidentes reabrieron el debate sobre los operativos de seguridad en los espectáculos deportivos y dejaron una imagen alejada del espíritu del fútbol regional, en una semifinal que terminó marcada por la violencia.

















