En diálogo con el equipo de la Red Panorama, Alejandro Palmero, jefe de Bomberos de Montes de Oca, describió el fuerte temporal que azotó la localidad durante la madrugada del fin de semana y que dejó importantes daños materiales.
El fenómeno sorprendió por su intensidad y rapidez. “No había una alerta de esta magnitud, se desarrolló de manera muy fuerte”, aseguró. 
El evento comenzó cerca de las 3:30 horas con lluvias intensas y ráfagas de viento que provocaron voladuras de techos y caída de estructuras. Minutos después de las 4 se registró el primer llamado de emergencia, y desde allí la situación se volvió crítica. “No paraban de sonar los teléfonos y además se cortó la luz”, recordó el jefe de Bomberos.

Entre los daños más graves, al menos dos viviendas perdieron completamente sus techos y otras sufrieron roturas parciales. También hubo caída de árboles, postes y galpones, incluso algunos desplazados varios metros. “Lo que se cruzaba lo destrozaba, el pueblo parecía una película”, afirmó Palmero.

En cuanto a la situación humana, indicó que hubo pocos heridos pese a la magnitud del fenómeno. Una mujer fue trasladada con una lesión en el hombro y otra persona sufrió heridas leves. De manera indirecta, señaló que el impacto emocional fue muy fuerte y que varias familias debieron ser asistidas y alojadas en casas de familiares.
El operativo de emergencia colapsó en los primeros minutos, lo que obligó a convocar a cuarteles de la región. Además, se trabajó intensamente para restablecer servicios básicos y despejar calles. Palmero advirtió que la recuperación llevará tiempo: “Hoy todo el sistema está colapsado, incluso para conseguir materiales”.

El temporal dejó un escenario crítico y una comunidad que comienza lentamente a reconstruirse.


















