Tras el temporal de lluvia y granizo registrado en distintos sectores de la región, el ingeniero Mauricio Lattanzi, especialista vinculado a la actividad agrícola, analizó el estado de los cultivos y las condiciones que dejó el fenómeno. Según explicó al equipo de Red Panorama, en el área de Marcos Juárez se observaron algunos daños sobre lotes de trigo, aunque de carácter principalmente foliar y sin consecuencias significativas para la producción.
Lattanzi detalló que la piedra provocó el corte de algunas hojas y tallos de los macollos, pero aclaró que el trigo todavía se encuentra en una etapa de desarrollo que permite minimizar el impacto. “El daño es mínimo, pero algo de daño se ve en los lotes”, señaló. El ingeniero remarcó que una situación similar durante la espigazón, prevista para octubre, podría haber generado consecuencias mucho más importantes. 
La intensidad del granizo tampoco fue uniforme en toda la región. De acuerdo con el especialista, hacia el norte y el sur la caída de piedra fue disminuyendo, mientras que en sectores como Leones y Noetinger prácticamente no se registraron daños importantes. En ese sentido, Lattanzi indicó que en algunos puntos se acumularon apenas cuatro o cinco milímetros adicionales, mientras que en otros sectores las precipitaciones superaron los 10 milímetros.
Más allá del granizo, la lluvia representa una noticia favorable para el comienzo de la campaña de maíz. “Con esta lluvia que tenemos acá, todo lo que es por encima de 10, 15, 14, 18 milímetros alcanza bien para sembrar”, explicó Lattanzi. El agua permitió mejorar la humedad de los primeros cinco o seis centímetros del suelo, que junto con la cobertura existente genera un buen perfil para comenzar las tareas.
En la zona de Marcos Juárez, el maíz representa aproximadamente entre el 25% y el 30% de la superficie agrícola, mientras que el trigo ocupa cerca del 20%. El resto corresponde principalmente a soja de primera y, en sectores con suelos de menor calidad, a cultivos de girasol. Por eso, el entrevistado destacó que contar con humedad al momento de la implantación resulta fundamental, especialmente en el caso del maíz. 
De cara a los próximos meses, los pronósticos también generan expectativas favorables para los cultivos estivales. Lattanzi explicó que, durante los años bajo influencia del fenómeno de El Niño, el trimestre comprendido entre noviembre, diciembre y enero registra históricamente precipitaciones superiores al promedio en la región. “Cuando hay evento de Niño, el trimestre de noviembre, diciembre y enero llueve casi un 60% más que la media”, sostuvo, aunque advirtió que los fenómenos de granizo y otros eventos extremos forman parte de la variabilidad climática.
En este escenario, el temporal dejó algunos daños puntuales sobre el trigo, pero también aportó una reserva de agua importante para la próxima campaña. Según Lattanzi, si las lluvias continúan con registros de 15 o 20 milímetros durante la primavera, la región podría avanzar con la siembra en tiempo y forma.



















