En diálogo con el equipo de la Red Panorama, el ingeniero Jorge D’Allessandro, integrante de Agricultores Federados Argentinos, analizó el presente agrícola del sudeste cordobés y aseguró que la campaña gruesa dejó resultados muy positivos en la región.
Según explicó, tanto la soja como el maíz registraron rindes destacados y consolidaron una de las mejores cosechas de los últimos años. 
El especialista indicó que todavía resta recolectar parte del maíz tardío, aunque aclaró que este año la superficie destinada a ese cultivo fue menor. “Mucho maíz que normalmente se hacía tardío se sembró temprano porque las condiciones climáticas eran muy buenas”, explicó, y remarcó que la superficie total de maíz incluso aumentó respecto de la campaña pasada.
Con el cierre de la cosecha gruesa, el foco del sector ya está puesto en el inicio de la siembra de trigo. D’Allessandro señaló que las condiciones agronómicas son favorables, ya que los perfiles del suelo presentan una buena reserva de humedad y los pronósticos climáticos anticipan un posible año Niño para primavera y verano.
A ese escenario se suma una mejora en los precios internacionales del cereal, algo que en principio alentaría a mantener o ampliar la superficie sembrada. Sin embargo, el ingeniero advirtió que el fuerte aumento en los costos de producción terminó generando un panorama de incertidumbre para muchos productores de la región.

“El gran problema son los fertilizantes nitrogenados, que aumentaron entre un 70 y un 80 por ciento en dólares”, afirmó. Según detalló, ese incremento modificó completamente los números del cultivo y elevó considerablemente los rindes necesarios para cubrir costos y alcanzar rentabilidad.
En ese contexto, D’Allessandro sostuvo que muchos productores ya decidieron reducir el área destinada al trigo o directamente no sembrar. De acuerdo a su estimación, la superficie podría caer entre un 25 y un 30 por ciento respecto al año pasado, a pesar de las buenas condiciones climáticas actuales.
Finalmente, el especialista también se refirió a la competitividad del trigo argentino y reconoció que gran parte de la producción nacional pierde valor internacional por cuestiones de calidad. “Muchas veces el productor prioriza rendimiento antes que calidad porque la ecuación económica termina siendo más favorable”, concluyó.























