La crisis en la atención de afiliados de PAMI se profundizó en el Hospital Abel Ayerza tras el cierre del Sanatorio Sudeste, generando fuerte preocupación en la ciudad.
Por ello, en diálogo con el equipo de Red Panorama, Eduardo Foressi, jefe de Jurisdicción de los Hospitales Regionales, aseguró que “era algo que veníamos previendo y finalmente sucedió”, y advirtió que el impacto ya se siente con fuerza en la Guardia Central. 
En ese marco, explicó que si bien la situación aún no repercute plenamente en todos los niveles de atención, la presión sobre el sistema es creciente. Como respuesta, se dispuso la incorporación de seis camas, dos médicos y ocho enfermeros. “Todo lo que se haga es mejora”, sostuvo, aunque reconoció que la capacidad resulta limitada frente a la demanda.
Uno de los principales problemas radica en las demoras para los traslados. “La ambulancia de PAMI puede tardar hasta 24 horas”, indicó Foressi, lo que obliga al hospital a retener pacientes más tiempo del previsto. Esta situación complica la rotación de camas y obliga a derivaciones constantes a Villa María para evitar una saturación mayor.
En paralelo, el funcionario reveló que se realizaron múltiples gestiones para evitar el cierre del sanatorio, incluso con empresarios de distintas ciudades. “Me ofrecí a administrarlo sin ningún interés económico”, afirmó, aunque admitió que no hubo el acompañamiento necesario y que el sector privado muestra reparos hacia este tipo de inversiones. 
Además, cuestionó con dureza la falta de financiamiento nacional al señalar que “hace más de un año” que no se paga lo correspondiente a las prestaciones. Según explicó, esto agrava la situación de la provincia, que debe sostener la atención sin los recursos necesarios, en un contexto ya complejo.
La situación mantiene en alerta a Marcos Juárez, con creciente incertidumbre entre afiliados y trabajadores de la salud.














