Las últimas lluvias registradas en la región permitieron mejorar parcialmente las condiciones para los cultivos y avanzar con las tareas de siembra.
Así lo explicó al equipo de Red Panorama el ingeniero Jorge D’Alessandro, de Agricultores Federados Argentinos, quien señaló que las precipitaciones fueron muy desuniformes, aunque contribuyeron a “completar el mapa hídrico” de la zona.
Según el especialista, durante los últimos 10 a 15 días se acumularon alrededor de 30 milímetros en algunos sectores, aunque con lluvias dispersas y marcadas diferencias entre lotes cercanos. D’Alessandro aclaró que estos registros permiten recomponer principalmente la humedad superficial, pero todavía no alcanzan para recuperar de manera significativa el agua disponible en el perfil del suelo. 
En este contexto, avanzó con fuerza la siembra de maíz, que se encuentra prácticamente finalizada. El productor había implantado inicialmente cerca del 40% del área durante septiembre, mientras que las últimas precipitaciones permitieron completar buena parte de la superficie restante. Podría quedar alrededor de un 10% pendiente, según estimó el ingeniero.
También se encuentra en su tramo final la siembra de girasol, cultivo que viene ganando superficie en la región debido a sus buenos niveles de rentabilidad. D’Alessandro explicó que el girasol compite principalmente con el sorgo por lotes de menor aptitud agrícola y que, durante las últimas dos o tres campañas, incrementó de manera significativa su participación, aunque continúa siendo un cultivo minoritario en el esquema regional.
Con la mirada puesta en los próximos días, la soja aparece como el siguiente cultivo de importancia. La siembra podría comenzar en aproximadamente una semana en algunos lotes, aunque el grueso de la implantación se concentra habitualmente entre los últimos días de octubre y los primeros de noviembre, dependiendo de las precipitaciones y, especialmente, de la temperatura del suelo. 
Las lluvias también facilitaron la preparación de los lotes destinados a soja, al favorecer la incorporación de herbicidas preemergentes y otras labores previas. Para esta campaña, D’Alessandro anticipó un leve aumento de la superficie de soja, impulsado por una mejora en su margen bruto y por una menor superficie destinada al trigo, que posteriormente podrá incorporarse a la soja de primera.
En cuanto al trigo, el panorama es actualmente de normal a bueno, aunque todavía resta atravesar una etapa clave para definir los rendimientos. El cultivo se encuentra ingresando en el período de llenado de granos y las temperaturas moderadas favorecen el proceso, mientras que se espera que las condiciones se mantengan estables durante octubre.
Por ahora, las lluvias dieron alivio y permitieron continuar con la campaña, aunque sigue siendo necesaria una mayor acumulación de agua para recomponer los perfiles.





















