En diálogo con el equipo de Red Panorama, Gerardo Ortiz y Giuliano Zócolas, hinchas del Club San Martín de Marcos Juárez, dieron su versión sobre los disturbios ocurridos durante el partido frente a Talleres de Bell Ville. Ambos, que habían sido sancionados con derecho de admisión, cuestionaron las agresiones que aseguran haber sufrido y reclamaron que se esclarezca lo sucedido.
Los entrevistados explicaron que estuvieron dos años y medio sin ingresar a la cancha y que el año pasado mantuvieron reuniones con dirigentes para solicitar que se levantara la medida. Según relataron, hablaron con la Comisión Directiva al respecto. “Nosotros estábamos interesados en volver a entrar a la cancha”, señalaron sobre aquellas conversaciones. 
Respecto al episodio, contaron que, tras el segundo gol de San Martín, un jugador local fue perseguido por futbolistas de Talleres. Según su relato, un simpatizante ingresó al campo para defenderlo. Aunque consideraron que fue una reacción impulsiva, reconocieron que estuvo mal: “No se justifica la entrada de la persona que entró a la cancha”. Sostuvieron que otros hinchas también intentaron calmar la situación.
Ortiz y Zócolas denunciaron que, durante los incidentes, recibieron golpes de personas vinculadas al club. Uno aseguró que le rompieron un diente y el otro manifestó tener un dedo fracturado. También afirmaron que hubo patadas en la cabeza y agresiones delante de menores. “Me quiso pelear delante de mis hijos”, relató uno de ellos.
Además, sostuvieron que un hincha que se encontraba con sus hijas fue agredido y que incluso fueron a buscarlo hasta su domicilio. Para los entrevistados, detrás de lo ocurrido existen “broncas viejas” y conflictos anteriores. También cuestionaron el accionar de personas que, según indicaron, deberían dar el ejemplo por su función educativa dentro de la institución.

Los hinchas señalaron que realizaron denuncias y que cuentan con documentación médica, además de mencionar la existencia de videos sobre los episodios. También cuestionaron la intervención de la seguridad y consideraron que no les corresponde controlar el comportamiento del público. “Para eso está la seguridad que pagan”, expresaron, al remarcar que su función es alentar y acompañar al equipo.
Por otra parte, defendieron su pertenencia histórica a San Martín y aseguraron que muchas veces son convocados para alentar y colaborar. “Nos criamos en el club”, manifestaron, al recordar el esfuerzo realizado para sostener los bombos y otros elementos de la hinchada. A su vez, reconocieron que los antecedentes de algunos simpatizantes condicionan la mirada sobre ellos.
Finalmente, afirmaron que decidieron hablar públicamente porque se sienten señalados y quieren que también se conozca su versión. “En 30 años podés tener dos o tres errores. Damos la cara”, expresaron. También dejaron abierta la posibilidad de escuchar a la otra parte, mientras insistieron en que la violencia no puede justificarse y que es necesario establecer límites para evitar nuevos episodios.




















