Después de varios años de incertidumbre, Marcos Juárez volvió a tener su estación de vuelo pavimentada e iluminada. Simultáneamente aparecieron en juego algunos que durante un tiempo brillaban por su ausencia.
Hoy la realidad indica que se habría bajado de categoría al Jefe recientemente ascendido, Gustavo Oroño, por un entredicho en medio del otorgamiento de un premio para un evento. Tras eso aparece una joven abogada apoyada por dirigentes sindicales con participación en agrupación política.

En medio de esto, otras órdenes para no cosechar soja del campo del lugar, luego autorizado, y la queja por la falta de edad de la abogada para ocupar el cargo de Jefe. También su inexperiencia forma parte de la contradicción de retirar a un jefe profesional por retiro voluntario y nombrar personal sin experiencia ni edad.
Definitivamente, y con mucho más que se dice, el Aeródromo está activado por luchadores auténticos, y hoy está muy cuestionado. Hasta se dice ‘a la deriva’.
Las autoridades nunca se ocuparon, y ahora que podría funcionar parece que quieren entorpecer a los que más lo hicieron.



















